¿Es posible realizar el protocolo de Ansiedad por Separación en línea?

¿Es posible realizar el protocolo de Ansiedad por Separación en línea?

Desde que comencé a dedicarme a resolver problemas de comportamiento canino, hace ya varios años, mi aproximación siempre fue presencial, es decir, visitar a perros y sus familias en su hogar.

Por un lado, no existían las facilidades que la tecnología nos ofrece actualmente y por otro, la idea de que sólo se podía construir un vínculo con la familia visitándola, para lograr así que pusiera en práctica un programa acucioso con resultados efectivos, era la única alternativa imaginable.

Es por eso que por mucho tiempo hice todos mis esfuerzos por ayudar de forma presencial, entre otros, a perros que sufrían de problemas relacionados con la separación y guiar a sus guardianes de la mejor manera que creí posible.

¿Cómo era mi aproximación a la ansiedad por separación en ese entonces?

La metodología de elección era una mezcla de diversas técnicas aprendidas de distintos autores, dándole a la familia una larga lista de tareas (desordenar la rutina, no despedirse al salir y al regresar, dejar un objeto personal para que el olor conocido tuviera un efecto relajador, dejar la televisión encendida y así muchas más), que aún con la mejor intención, resultaban abrumadoras y difíciles de poner en práctica. No sólo eso, sino que organizar un programa de trabajo con tantos puntos a seguir diluía la energía y la motivación por trabajar, lo que resultaba en dueños que ponían en práctica sólo algunos de los pasos y por tanto, en escaso progreso.

Por otro lado, algo se sentía incorrecto. Aún siguiendo el programa al pie de la letra, practicando junto a la familia en cada una de mis visitas, entrando y saliendo del hogar con el objetivo de que el perro aprendiera a no sentir miedo de quedarse solo, las cosas no resultaban como hubiera querido.

Cuando el cielo se iluminó.

El día que inicié el programa de certificación para volverme un CSAT (entrenador certificado en ansiedad por separación), mi primera gran sorpresa fue que desde ahora en adelante la metodología de trabajo sólo sería remota.

No sólo existían especialistas que habían estado siguiendo esta metodología, con excelentes resultados, desde hace años, sino que tenía grandes beneficios en comparación con la metodología presencial, al tratar este problema en particular.

Una parte de mi desconfiaba de lo que estaba escuchando. ¿Cómo podemos trabajar con un perro sino estamos a su lado? ¿Cómo podemos transmitir un mensaje claro a su familia sino la visitamos? ¿Cómo las personas se darían cuenta que realmente es una metodología efectiva y se embarcarían en este viaje conmigo, confiando en que haría lo mejor en mis manos para ayudar a sus perros?

Otra parte dentro de mi saltaba emocionada mientras decía, ¡Esto sí tiene sentido! ¡Ahora ya no quedan cabos sueltos a la hora de construir un plan de trabajo efectivo!

Este importante aspecto del tratamiento de la ansiedad por separación, una aproximación remota, junto a otros puntos fundamentales descritos a continuación, abrieron mis ojos y cambiaron completamente mi forma de ver las cosas:

  • No permitir que el perro se quede solo en la vida real, exceptuando durante las sesiones de trabajo. Sólo nombrarlo pareciera asustar tanto a entrenadores como a dueños, lo que es curioso, puesto que en otras líneas de trabajo relacionadas al comportamiento suena como una práctica obvia. Por ejemplo, si estamos trabajando con un perro que es reactivo con niños y estamos llevando a cabo sesiones exitosas, donde la aproximación de los niños es supervisada, gradual y utilizando técnicas apropiadas para manejar el problema de forma correcta, le explicaríamos a la familia que el perro no debe estar cerca de niños sin supervisión y a una distancia incorrecta el resto del tiempo, no sólo por ser riesgoso, sino además porque el programa de comportamiento no tendría ningún efecto. Suena obvio, ¿No es cierto?
  • Enfocar el programa en una tarea específica que sea realizable y que promueva cambios reales, en vez de construir un protocolo que aborde muchos aspectos al mismo tiempo sin atacar directamente el problema, puesto que será más difícil de poner en práctica y finalmente de resultar exitoso.

Compartiré con ustedes la importancia y beneficios de estos otros aspectos en el futuro, pues son numerosos, pero hoy me abocaré a lo que el entrenamiento remoto puede brindar.

Ventajas de la terapia en línea.

Cuando se trabaja de forma remota con una familia y su perro, para resolver su ansiedad por separación, el tratamiento no se enfoca en que el perro se siente, haga contacto visual o se eche a la orden. Si bien todas esas habilidades son de gran utilidad en otros contextos, en éste no son nuestra prioridad.

Nuestro programa se basa en observar el lenguaje corporal del perro cuando se queda solo en el hogar y entender cuáles son las señales que indican que ya no se encuentra relajado y que se acerca a su “punto de no retorno”, “umbral” o momento en el cual una crisis de pánico se empieza a manifestar.

Para tener una muestra real de ese lenguaje y para conocerlo de forma detallada, no debemos estar en el lugar (de ahí la gran ventaja de usar tecnología simple y accesible) y debemos hacerlo a tiempo real.

Otra gran diferencia al implementar esta metodología, es que al visitar un hogar, insertamos a un ser extraño, con el cual el dueño no suele irse de su casa, cada vez que realizamos nuestras prácticas. Ese extraño además tiene olor a otros perros y a premios, lo que altera el ambiente, haciendo que la ausencia no sea real y por lo tanto, afectando el resultado del tratamiento. Los perros son detallistas por naturaleza, con lo que diferenciarán rápidamente ambos escenarios, haciendo que el problema real persista. La tecnología permite estar presente y guiar durante todo el proceso de entrenamiento, sin alterar el ambiente en el que el perro se encuentra, consiguiendo que aprenda progresivamente a quedarse solo de forma relajada en una situación real.

Finalmente, el trabajar de forma remota nos permite como especialistas, guiar el programa día a día, realizando continuos ajustes según la respuesta del perro a cada sesión, privilegiando una aproximación proactiva y no una basada en solucionar cosas que salieron mal una semana atrás.

Llevar a cabo un tratamiento remoto no sólo te permitirá acceder a un especialista en el área sin importar donde vivas, sino que tendrás su soporte diario, podrás practicar según tu disponibilidad de horario y seguirás un protocolo que se irá ajustando según las respuestas que tu perro tenga a cada sesión de trabajo.

Apoyo sin igual

Debo reconocer que me costaba creer cuando mis colegas decían: “Las familias a quienes ayudes se convertirán en personas muy cercanas, mucho más que cuando ibas a visitarlas a sus hogares”. Hoy me doy cuenta de cuanta razón tenían, trabajar codo a codo, día a día, apoyándolos en los éxitos y regresiones, siendo sus confidentes y animándolos en cada paso del camino, es una de las experiencias (y reto) más satisfactorias que he tenido.

A todos quienes están sufriendo con la condición de su perro, a quiénes no saben cómo empezar, sólo sepan que hay esperanza y que no necesitan más que conectarse desde la comodidad de sus hogares para dar el primer paso.